martes, 19 de noviembre de 2013

Un mundial como espejo para los niños.

Hoy la Selección Española de Fútbol (con mayúsculas) juega un amistoso en Sudáfrica, en el Soccer Citty de Johannesburgo, aquel estadio en el que en 2010 nos proclamamos campeones del mundo por primera vez en la historia.

Para muchos quizás eso no signifique nada pero a mí me trae unos recuerdos y unas emociones imborrables en mi disco duro. Los que sentimos y vivimos el fútbol de una manera tan profunda hemos experimentado muchos fracasos con nuestra querida Selección Española de Fútbol, muchas ilusiones que cada 4 años se iban al traste. Conseguimos ganar la Eurocopa del 2008 y eso ya era un giro en la historia pero…  jugar una final de un Mundial era algo impensable, ganarla era ya el tope de nuestras aspiraciones, era conseguir aquello que siempre hemos soñado.

Un día inolvidable del que quiero recordar a dos jugadores por encima del resto, Íker Casillas y Andrés Iniesta, dos jugadores que representan la humildad y el trabajo, no tienen balones de oro ni marcan 40 goles por temporada pero en sus vitrinas tienen muchos títulos y sobretodo admiración en cada uno de los estadios por los que pasan. Esa admiración se debe a su actitud intachable dentro y fuera de un terreno de juego. Auténticos ejemplos para los miles de niños que día a día quieren abrirse paso en este mundo. Aunque la prensa nos quiera vender día a día a Messi y a Cristiano (espectaculares jugadores) creo que nunca podrán tener la admiración que tienen nuestros españoles en el mundo.

Desde aquí mi pequeño homenaje a estos dos jugadores y por supuesto al resto de componentes de aquella plantilla que nos hizo tan felices. Ojalá nos sigan dando tantas alegrías en el próximo Mundial,  yo con que sigan mostrando la misma humildad y forma de juego me conformo.


“No quiero ser una estrella; prefiero ser un buen ejemplo para los niños”

martes, 12 de noviembre de 2013

Buscando heredero

¿Hacemos un corto? Con esta pregunta se presentó mi amigo y compañero de trabajo Jose Antonio Carboneras una tarde de invierno del curso pasado. Mi respuesta clara y contundente: adelante.

Los alumnos de hoy en día tienen un déficit importante en cuanto al lenguaje verbal, expresarse en público les cuesta mucho, yo diría que para ellos es un suplicio hablar delante de otras personas. El escudo sobre el que se guarecen los alumnos es “la vergüenza” pero …. ¿realmente tienen vergüenza? Yo creo que no.

El verdadero problema es que los alumnos no tienen las herramientas suficientes para hablar en público, no tienen unas estructuras verbales mínimas para mostrarse seguros delante de un adulto y su falta de vocabulario es sonrojante. Por eso desde el cole de Nalda llevamos un tiempo buscando diferentes fórmulas de trabajo que consigan hacer a los niños hablar en público con unas estrategias determinadas.
El corto nos parecía una oportunidad de oro para poder trabajar con dinámicas teatrales todos los aspectos del lenguaje verbal y no verbal.
Por otro lado necesitábamos un guión lo cual era otra oportunidad para que mis chicos de 5º y 6º curso mostraran sus dotes de escritores. Era el turno de la expresión escrita. Cada uno de ellos escribió una pequeña novela siguiendo unos pasos determinados, las leímos en clase y entre todos elegimos aquella que más nos había gustado. Aportamos a la novela final ideas, lugares y personajes de todos los alumnos. El resultado final fue BUSCANDO HEREDERO una novela de amor en un castillo de la edad media.

Con la novela terminada y el guión adaptado por un gran director y amante del cine como es Alfonso Sevilla ya solo nos quedaba trabajar duro en las clases de lengua para mejorar la expresión gestual y que cada uno fuera capaz de interiorizar y aprender sus papeles. Ana Berenguer una profesional del teatro nos ayudó muchísimo y una vez visto el resultado queda claro lo bien que trabajó con nuestros artistas.

El trabajo de los padres con el vestuario y los escenarios una muestra más de lo importantes que son las familias en la escuela y lo que son capaces de hacer por sus hijos. Un trabajo necesario y gracias al cual conseguimos llevar a cabo nuestro sueño. Aquel proyecto de cine que comenzamos con Nadia cuando el curso daba sus primeros coletazos se convirtió en una experiencia maravillosa para todos. El resultado lo podéis juzgar vosotros mismos.