Hoy la Selección Española de Fútbol (con mayúsculas) juega
un amistoso en Sudáfrica, en el Soccer Citty de Johannesburgo, aquel estadio en
el que en 2010 nos proclamamos campeones del mundo por primera vez en la
historia.
Para muchos quizás eso no signifique nada pero a mí me trae
unos recuerdos y unas emociones imborrables en mi disco duro. Los que sentimos
y vivimos el fútbol de una manera tan profunda hemos experimentado muchos
fracasos con nuestra querida Selección Española de Fútbol, muchas ilusiones que
cada 4 años se iban al traste. Conseguimos ganar la Eurocopa del 2008 y eso ya
era un giro en la historia pero… jugar una
final de un Mundial era algo impensable, ganarla era ya el tope de nuestras
aspiraciones, era conseguir aquello que siempre hemos soñado.
Un día inolvidable del que quiero recordar a dos jugadores
por encima del resto, Íker Casillas y Andrés Iniesta, dos jugadores que
representan la humildad y el trabajo, no tienen balones de oro ni marcan 40
goles por temporada pero en sus vitrinas tienen muchos títulos y sobretodo
admiración en cada uno de los estadios por los que pasan. Esa admiración se
debe a su actitud intachable dentro y fuera de un terreno de juego. Auténticos
ejemplos para los miles de niños que día a día quieren abrirse paso en este
mundo. Aunque la prensa nos quiera vender día a día a Messi y a Cristiano
(espectaculares jugadores) creo que nunca podrán tener la admiración que tienen
nuestros españoles en el mundo.
Desde aquí mi pequeño homenaje a estos dos jugadores y por
supuesto al resto de componentes de aquella plantilla que nos hizo tan felices.
Ojalá nos sigan dando tantas alegrías en el próximo Mundial, yo con que sigan mostrando la misma humildad
y forma de juego me conformo.
“No quiero ser una estrella; prefiero ser un buen ejemplo para los niños”
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