martes, 20 de mayo de 2014

La canción eterna

Vestido de corto, con "pantaloneta" azul, una sudadera azul marino más vieja que la Tanana y unas Copa Mundial recién estrenadas en mis pequeños pies. Mi amigo Ramón idéntico como si de un mellizo se tratara. Contábamos con 14 años y viajábamos hacia Alfaro con su padre para jugar un partido de fútbol con nuestro querido Loyola. En el coche sonaba un tema rock and roll que me llamó la atención, la canción nunca terminaba, era eterna. Mi amigo me explicó que era un grupo extremeño que había sacado un disco nuevo de una sola canción de 30 min.

Así empezó todo, así conocí al Robe y a sus colegas, en un coche dirección Alfaro hace ya casi 20 años. Esa canción la puse una y otra vez antes de cada partido mientras me vestía, durante un mes mi radiocassette solo conoció esa cinta. Una  TDK de 90´ con el dibujo de un monito en el lateral y la palabra PEDRÁ.

Año 2014, vestido de calle, vaqueros y camiseta oscura. Mi amigo Jorge y el Rula con semejante indumentaria. 33 años recién cumplidos y viajando dirección Alfaro pero para llegar hasta Zaragoza. Esta vez no hay partido de fútbol, hay un concierto de Extremoduro, ese grupo que hizo una canción de 30 minutos.

En mañolandia nos espera nuestro amigo Álvaro, "el maño", nos recibe como dios manda con unas cervecitas AMBAR en su casa, dejamos la mochila y directos al bar más cercano para echar la partida. Cartas y pitas manufacturadas acompañadas de unas cañitas para matar el rato y hacer más amena la espera del concierto. Sobre el tapete envites, bromas y muchas risas, somos hombres de pueblo y de costumbres. Tras dejar el garito con el barril de cerveza temblando es momento de reclutar a un nuevo miembro para el grupo, "el Rambo" ha salido del curro y hay que ir a buscarlo con unas pizzas y un omeprazol (reiros, reiros). Sin terminar la cena y nuestra primera copichuela ya tenemos al taxi bajo la puerta con el contador encendido. Nos ponemos la indumentaria necesaria y camino del terreno de juego.

El palacio de los deportes nos esperaba con un lleno hasta la bandera y con mucha ilusión por parte de todos los allí presentes por tratarse del primer concierto de la gira. Tras 45 min de espera un contenedor desciende desde lo alto mientras suenan las guitarras de Extremo. El concierto comienza y durante casi 3 horas nos hace sumergirnos en años y años de rock and roll. Robe y Uoho con un saber estar sobre el escenario sobrellevado por los años. El público entregado. Por la cabeza se me pasan un montón de personas y de momentos relacionados con Extremo, con los años unos se va haciendo más sentimental. El concierto nos llena plenamente, se ve en las caras de mis compañeros de viaje. Sudados y embriagados. Inolvidable. Repetiremos seguro.















El resto de la noche y el día siguiente os lo podéis imaginar.

jueves, 8 de mayo de 2014

Mis chicos los Infantiles



Comenzaba la nueva temporada 13/14 como entrenador del Infantil 01 del Comillas CF con bastantes dudas e incertidumbre. En lo personal venía de una temporada bastante dura en el aspecto emocional con el División de Honor, un año complicado de mucha responsabilidad que terminó con el descenso del equipo. Por otro lado parte del grupo parecía no "confiar" demasiado en el nuevo entrenador y había alguna duda en cuanto a las expectativas del equipo en su nueva andadura en fútbol 11.

Llenando la mochila de ilusión fuimos quemando entrenamientos y partidos de pretemporada durante el mes de septiembre, no tardaron en aparecer críticas sobre nuestro juego en el torneo de Miranda o dudas cuando Jose Carlos, nuestro 2º entrenador, nos dejó por motivos laborales.

Con el paso del tiempo fuimos mejorando nuestro entramado defensivo, nos convertimos en un equipo ordenado y capacitado para robar el balón, provocamos a estos chicos que sacaran su "agresividad" y aunque nos ha costado más de un lloro y más de una discusión interna entre compañeros todo ha quedado como un buen aprendizaje. Se estaban haciendo mayores.

Una vez establecido nuestro objetivo primordial de mantener nuestra portería a 0 pasamos a moldear el estilo de juego, un juego ofensivo basado siempre en la posesión del balón, en la incorporación de jugadores a la línea de adelante, un juego de toque, vistoso y divertido para nuestras pequeñas esponjas. Esponjas dotadas de una calidad suprema, de esas que no están en el mercadillo, esponjas de las caras con ganas de aprender y con una inteligencia para comprender fuera de lo común.

Con la temporada encaminada llegó el sustituto de Jose Carlos; Diego Carrero nos trajo frescura, ideas nuevas y sobretodo mucha ilusión. La ilusión del entrenador joven, que está empezando y quiere disfrutar con los niños. Un soplo de aire fresco que los jugadores abrazaron con toda su fuerza. Ya estábamos casi todos.

Como si de un paralelismo mágico se tratara, a la vez que  nuestro juego se perfeccionaba también mejoraban nuestros familiares aficionados, tremendos almuerzos, puros y caras de alegría se podían ver en los descansos del partido. La satisfacción de los padres nos llenaba de confianza al cuerpo técnico, algo nos indicaba que estábamos en el camino correcto. Ya estábamos todos.

Con jugadores, cuerpo técnico, padres y club de la mano tocaba encarar el final de temporada, la parte más bonita, la fase final y varios torneos importantes aparecían por el mes de mayo, los temidos resultados que tan comentados son en esta edad por desgracia. Momentos de reflexión y análisis, mirar el camino recorrido para poder evaluar deportivamente al grupo.

En mi carrera de magisterio me enseñaron que la evaluación debe ser continua; se deber realizar antes, durante y al final del proceso. Comparar el principio (pretemporada y torneo de Miranda) con el final (fase final y torneo de Vitoria). Una vez realizado este proceso evaluativo hemos llegado a la conclusión de que nuestros alumnos son sobresalientes, sabedores ellos de que han cumplido cada uno de los objetivos que les hemos planteado desde el cuerpo técnico.
Todo esto lo escribo sin saber lo que va a ocurrir en la final de liga. Final que vamos a competir como el último de nuestros partidos, porque queremos ganarla y nos dejaremos la piel para elllo.

Finalizando el año quería dar las gracias a todos los que me han hecho disfrutar con este equipo, a Diego Carrero por estar siempre a mi lado, por entenderme y aguantarme y por dirigir al equipo como el mejor en mis ausencias; a Álvaro por escucharme con mis bajones y por darme siempre el consejo correcto; a Miguel Angel Caro por confiar en mi y por ayudarme siempre que se lo pido; a los padres por aportar su versión crítica que nos ha ayudado a crecer y por animarnos sin parar en cada partido con espectaculares almuerzos; a mi mujer Estela y a mi hija Lidia que son las que sufren mis ausencias y me apoyan incondicionalmente; y sobretodo a "mis chicos", a cada uno de mis jugadores MIL GRACIAS porque vosotros sois los protagonistas de todo esto. Pase lo que pase en esa final sois mis CAMPEONES.